7 de febrero de 2011

Error de puntuación


Pérfida condición del destino, la que nos trajo a este momento, en este lugar, en este punto; punto aparte de mis esperanzas. Punto y seguido de mi locura. Puntos suspensivos de tu sinceridad. Punto y final de lo nuestro.
Porque esta mañana no pude ver el Sol aparecer tras la montaña de tu espalda. No pude notar la espuma dorada de la cascada que forma tu pelo sobre la almohada. No pude perderme en el lago azul de tus ojos. No pude hacer más que añorar noches pasadas donde compuse notas de pasión irrefrenable sobre la guitarra de tu cuerpo, pensando en la ilusión de verte envejecer cabalgando sobre mi cuerpo; hacer de las noches días y de los días un eterno recuerdo enmarcado en los dos metros cuadrados de nuestro colchón.

Porque hoy nuestro cuarto no huele a dos, no oigo tu suspiro al abrazarte, no puedo fingir seguir dormido para ver cómo te arreglas y aún espero cinco minutos antes de entrar al baño por si aún sigues dentro. Porque para mí siempre es ayer, sin ti.

Y aún puedo verte, amor. En cada esquina de la habitación, en cada dobladillo del pantalón, en cada horrendo cuadro del pasillo, en cada espejo colocado en el salón producto de tu absurda vanidad existencial. Porque es a ti a quién sólo puedo ver. Porque siempre me cobijé a la sombra de tu exultante seguridad; la misma que consideró que era el juguete de tus fantasias sexuales más desgarradoras pero no el bastón con el que apoyarse el resto de una vida. Y por eso ahora me veo, con mi barba de siete días, con el suelo de mi cuarto haciendo de armario y el armario haciendo de trastero. Con mis defectos. Con mis consecuencias. Sin el yugo de tu dominancia. Sin el gancho de tus deseos. Sin la miel de tu sexo. Con las ganas de poder sentirte una vez más ardiendo sobre mi pelvis, pero con la desgracia de no haber comprendido que fui tu descanso de la rutina, tu tiempo muerto... Tu punto y coma.


2 comentarios:

Partiendo de Cero. dijo...

Se dice que tras todo gran hombre hay una gran mujer... pero ¿y trás esta? Quizás tan solo la soledad.

SOLO DE INTERES dijo...

Me ha gustado mucho, tiene mucho sentimiento. Saludos