7 de abril de 2009

La prisión

La habitación se encontraba, como siempre a aquellas horas, vacía. Un habitáculo pequeño, individual, como el de todas las prisiones malolientes donde encerraban a los Agentes secretos. Después de tanto tiempo internado, su estatus era el de un prisionero con rango, tanto que incluso su vigilancia había dejado ya de pasar las noches junto a él a petición propia, si bien los fines de semana era inevitable observar la cansada efigie de su carcelera intentando descansar en un maltrecho sofa de sky situado a la derecha de su cama. Cosa que, si bien no era de su agrado, tenían el lado positivo de ser las únicas noches en las que Manuel podía jugar a las adivinanzas; intentando averiguar qué era lo que realmente pasaba por la cabeza de su vigilante. Incluso había noches que podía seguir despierto hasta que el sueño terminara por vencer toda resistencia para que entonces, y sólo entonces, poder aprovechar todo su entrenamiento de supervivencia. Se recostaba y acercaba tímidamente la mano a la frente de aquella mujer para ver si era posible robar algún recuerdo suyo que le hiciera volar más allá de la celda 513 sin que el Jefe de aquella estancia se enterase. Las cosas normales de toda persona que llevaba ya dos años contados de cautiverio. El único prisionero de aquel centro, recogido entre algodones, mimado hasta la saciedad, con todo lo accesible a su mano. Excepto la libertad.

Aquella noche de Abril Manuel; agente secreto, seguía sin tener sueño. Pasó una mala tarde como siempre que le ponían las inyecciones de quiminosequé, y luego le costaba dormir. Se asomó a la ventana. Vacío, tristeza. Como todas las prisiones secretas, ésta se hallaba alejada de la ciudad, y justo enfrente tenía un pequeño patio de columpios aislado; el cual recordaba perfectamente ya que el primer día, cuando fue engañado y conducido hasta allí, quedó prendado de la armonía de sus bastidores y la simetría de aquellos hierros cruzados que conformaban aquel conjunto de toboganes, trapecios y balancines. Manuel los miró con tristeza y volvió a su cama, sentándose en el mismo borde. Quedó pensativo, al margen de todo lo que le rodeaba durante unos instantes y suspiró. Se calzó las zapatillas de estar por casa y levantándose, corrió al sofá de sky donde estaba el batín rayado de la prisión. Era hora de escapar.
El Manuel temeroso se había transformado, y parecía listo para escapar de la prisión y cumplir la misión. Avanzó hacia la puerta y, suspirando, la abrió. Salió al pasillo. Fuera se encontraban los malos. Debía esquivarlos. Anduvo por los pasillos de la planta, hasta encontrar las escaleras. Antes, miró los carteles por si se perdía y debía volver a la base. Planta de On..de On.... Quién sabe qué demonios le habrían hecho en aquel lugar. No era ni capaz de leer ese nombre. Tomó aire, y se aventuró a bajar las escaleras. Su cuerpo se encontraba pesado. Debía realizar un último esfuerzo y sería libre.

Al llegar a la planta baja se asomó. Había vigilancia. Y estaba desarmado. Pero no había otra opción. Manuel salió corriendo, advirtiendo su presencia a todos los carceleros de la planta baja que inmediatamente comenzaron a chillarle, pidiéndole a gritos que se parara. Pero Manuel no paró. Salió fuera sin oposición, y riéndose, alcanzó aquel patio de columpios. Entonces se arrodilló, y alzando las manos, miró al cielo. Un cielo sin nubes, estrellado, limpio. Sabía que lo volverían a coger, pero por unos instantes respiró el aire puro del exterior.

Y con eso le valía.

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- " Bueñas noches Señora Martín; le llamamos desde el Hospital Funes... "
- " Buenas noches... Ha vuelto a escaparse, ¿no? "
- " Emmm... Sí... Ha vuelto a escaparse y... ha llegado hasta la calle...
- " ¿ Como?...( enojada). Vamos a ver. ¿ Me está diciendo que un niño de diez años enfermo de cáncer, que no puede salir y por el cual pagamos treinta mil euros al año ha conseguido salir hasta la calle ?
- Bueno... Sí... Y de verdad que lo sentimos señora, ha sido un fallo imperdonable que no se volverá a repetir"...

2 comentarios:

Isabel Estercita Lew dijo...

Que loco, como me sorprendió ese final, eso jamás lo habría pensado.
Buenísimo me encantó.
Gracias por pasar, nos leemos, besitos

La Luna, La Estrella... y el Mar dijo...

Bhuaaa eres INCREIBLE, todo lo que escribes es iNCREIBLE, me encanta, imaginé que era algo de enfermedades pero no, en ningún momento que se trataba de un niño :( pff impresionante ehh...

Y de nuevo, GRACIAS!!!!

Besoooooooos ^^