3 de agosto de 2008

Marzo

Marzo. Una mañana fría. El minutero del reloj acababa de alcanzar el punto más álgido de su esfera para comenzar su lento caminar por una hora más en mi vida. Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy hace un año que conocí a mi Sol, a la mujer que me devolvió la sonrisa y por la que hipotecaría todo lo que tengo por verla sonreir un sólo minuto. Si es que tendríais que conocerla... Pelo largo, liso; el cual se ondula en suaves pliegues sobre sus hombros, cortina de fino cuello realizando suaves claros y sombras entre su tez blanquecina y el azabache de sus cabellos; por los cuales perdí infinitas horas enredando con mis dedos tumbado sobre el césped del Retiro. Ojos claros; iris azul marino donde cada mañana nado mar adentro hasta sus pensamientos y busco en ellos un pequeño resquicio donde poder acuñar el sueño de una vida juntos, que entre risas y tonterías, imaginamos paseando por el Campus de Ciudad Universitaria. Y qué decir de su forma de ser... Un ángel que vino a mí y desde entonces me dio alas para poder acompañarla en su revolotear por la felicidad. Un ángel.


Y como cada día, a las 7 de la mañana, cojo el tren para ir a verla; deseando llegar a Atocha donde me espera en el andén y, tras un beso, entrelazamos nuestras manos para seguir los pasos el uno del otro hasta la Facultad. Así todos los días, durante un año. Un año lleno de emociones, de ilusión, de pasión,... Un año en el que su sonrisa me trajo a la vida, y donde cada momento con ella es un eterno resquicio de felicidad. Pero hoy es un día tan especial que me he levantado nervioso. Espero que no se me haya olvidado nada. Una carta preciosa de mi puño y letra en mi bolsillo derecho y un estuche joyero encerrado en mi puño con una pequeña alianza que tuve que recoger el día anterior a última hora, nada más dejarla en su casa. Le he tenido que mandar un sms diciéndole que llegaré más tarde, ya que perdí el de las 7 de la mañana, y me toca coger el siguiente. "Llegaré a las menos cuarto. Tengo una sorpresa para ti. Feliz Aniversario, amor". No necesito más palabras. Estoy deseando llegar para besarla en sus finos labios, abrazarla con todo mi ser y entregarle la carta. Que la lea y darle la alianza allí, en medio de la algarabía de la estación, sin importar que perdamos la linea 3 del metro o que lleguemos tarde a la primera clase. Como si tengo que gritar que la quiero a los cuatro vientos. La quiero, y que lo sepa todo el mundo es algo que me llena de orgullo.


Laura es su nombre. Como una melodía se desliza por entre mis labios cada vez que lo pronuncio. Y es que no puedo negar que estoy enamorado de ella. Si es que tendríais que verla. No podeis imaginaros lo feliz que soy. Gano la pelea por un asiento que se acaba de quedar libre en el vagón. Me quito la mochila de la espalda y la coloco sobre mí. Abro el estuche. Una alianza de oro; con dibujos entrelazados en trenza de espiga. Lo saco un poco, y observándolo detenidamente, le quito un poco de polvo que aún tenía del grabado... " 11-03-03" es la inscripción... La fecha en la que nos conocimos. Y por mí, que vengan más uno tras otro. No puedo evitar derramar alguna lágrima. Y por ella, siempre serán merecidas. Porque ni en toda la vida podré devolverle todo lo que ella me da cada vez que me mira.

Suena mi móvil. Lo saco de la mochila y veo un mensaje. Es de Laura. " Tkm. Nunca olvidaré aquel 11 de Marzo en el que te conocí ". Ni yo tampoco, amor. Guardo el móvil y cierro el estuche guardando la alianza en mi mano. Entonces me abrazo a la mochila. Ya queda poco para llegar a Atocha. Las 7:38. Cierro los ojos. Te quiero amor. Ya sólo queda un túnel. Ya llego...



A los que nunca olvidaréis...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy simple este relato. Poco vocabulario, pero que bonito. Hasta la mitad no me he dado cuenta de que iba, pero me ha gustado mucho sobre todo los pensamientos desordenados de ese chaval.

Yo vivo cerca de donde paso todo y se me ponen los vellos de punta cuando pienso en que historias como esta pueden haber sucedido.

Es la tercera vez que me paso y me pasare mas. Leticia

KLAU dijo...

GRACIAS POR PASAR POR MI ESPACIO
VUELVE CUANDO QUIERAS

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ES ARDUA LA FRIALDAD, COMO EL GOLPE QUE NOS DA LA REALIDAD ___A VECES
SUERTE PODER AFRONTARLO_________ UNA MIERDA TENER QUE RESISTIRLO.

BESOS
MILES
KLAU ♥

(BELLISIMO TU ESPACIO)

Eli dijo...

Una historia como muchas otras que quedaron truncadas violentamente.
Gracias por no permitir que les olvidemos.
Un beso

Anónimo dijo...

Con este relato has conseguido hacerme llorar =( Ese día jamás tendría que haber llegado.

Saludos, la florera

Anónimo dijo...

" Hipotecaria todo lo que tengo por verla sonreir un solo minuto "

Siempre tan sencillo y, a la vez, tan maravilloso. No dejes nunca de escribir, soñador...