11 de julio de 2008

Ya vendrán otros

" Tranquila niña. No sufrás. Ya vendrán otros... "


Paso a paso. Solo. Manos enjutas en los bolsillos de una chaqueta barata, mirada perdida en el horizonte. Víctima de la desolación. Sin más rumbo que el alejarse de sí mismo. Sin más compañía que el Sol ocultándose entre filas de barcos amarrados. Con cada paso, se van cayendo por entre los bajos del pantalón cada ilusión, cada momento, cada recuerdo. Víctima de una desintoxación paulatina; su caminar iba trazando un esbozo triste y desgarbado parecido al que se dibuja en los trozos de papel que acaban en el fondo de la basura. Se acababa de dar cuenta que lo suyo no fue más que una enfermedad. Una enfermedad contraída por una infección de miradas cálidas, empeorada con casi dos años de momentos en común; y que se curó con virulencia a base de rutina, de confusión y unas dosis de terceras personas. Y tras ese periodo de convalecencia, no quedaba más que soledad. Una soledad que empezó con un archivo de palabras tristes y un " será mejor dejarlo aquí ". Y a partir de ahí, un lento caminar que comenzó hace ya un mes; no sin varios intentos desesperados de volver a enfermar, aunque sólo fuera por una efímera noche y con otras personas. Egoísta pensamiento torturador. El caminando sólo en busca de una Cenicienta temporal sobre la que derramar tanta bilis contenida. Ella enfermando con áquel simpático amigo del que un día ella comenzó a hablar más de lo usual. Y mientras él lloraba su pérdida y su propia autodestrucción, ella borraba de un plumazo sus recuerdos con el sudor del sexo novedoso. Cosas de la vida. Una vida cruel, incapaz de enseñarnos con buenos momentos, donde todos llevamos una máscara y en la que nuestra búsqueda de la libertad nos lleva a repudiarla cuando la tenemos, y añorarla cuando nos falta.

Avanzó con su pie izquierdo y, poniendo el derecho a la misma altura, frenó su deambular. Se encontraba bastante lejos, mas no lo suficiente. Nadie a su alrededor. Sacó la mano izquierda de su bolsillo; dejando ver un folio doblado en cuadrados perfectos. Secó ambas manos frías de sudor en la chaqueta y desdobló el folio; aguantando el nudo que afloraba en su garganta. En dicho trozo de papel; una carta de ella. No sin antes armarse de un suspiro profundo, releyó los párrafos lentamente, dejando caer sus lágrimas sobre la hipócrita epístola:

" Y ojalá no me dejes nunca amor, que seas la luz que guíe mis pasos en esta vida y que cada noche sean tus brazos los que me arropen. Porque te quiero más que a mi vida, sé el guardián de mis sueños. Siempre... "

Cruel ironía. Aquello que antaño llenó su corazón de alegría, hoy lo partía en varios pedazos. Sin dilación, y con una parsimonia intencionada, fue doblando aquella carta de amor hasta hacer un simpático barco de papel. La tinta de las velas; corrida por las lágrimas, le daban un aspecto bucólico y triste. Se tumbó sobre el frío suelo del puerto y, alargando su brazo, colocó suavemente dicho barco en el agua. La suave brisa marina que corría en áquel lánguido amanecer lo hizo alejarse puerto adentro; con suaves movimientos interrumpidos por la curiosidad de los peces carroñeros. Quedó absorto mirándolo, observando cómo se perdía en la inmensidad del mar.

En aquel barco se fue de pasajera su última lágrima. Al menos por ella. Un ritual personal en el que evocó al olvido como único escape a la decepción y a la tristeza. Rumbo a la nada. Sus lágrimas. Sus recuerdos. Aquellos paseos por el parque con las manos entrelazadas. Aquellos besos bajo el portal de su casa. Todo se fue de su mente con aquel barco de papel. Todo menos ella. Aún seguiría un tiempo por su cabeza. Alegre, jovial, enamorada,...tal y como él quería que fuera recordada. Porque, a pesar de todo, fue su primer amor; el verdadero. Ya vendrán otros amores para olvidar.





Audio - Pastora - Desolado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y cómo no, aquí me hallo a altas horas de la madrugada, casi al amanecer leyendo todo lo que tenía atrasado... y aún con más ganas después de conocer a mi idolo.
Es precioso y emotivo, es... el primer amor!! Tal cual... Cada día me impresionas más...
Besos y encantada de conocerte!!!

laflordelmal dijo...

Hace unos meses hubiera escrito algo parecido. Ahora sólo escribo sobre las coincidencias extrañas que me hacen creer en el destino y pensar en su peculiar sentido del humor.

De vecino le tengo.