28 de junio de 2008

F

( En recuerdo a mi primer relato original )

El cursor de la pantalla seguía pardadeando con brutal intensidad. Sobre aquel fondo blanco, parecía desafiar al escritor con aquella insidiosa cadencia ininterrumpible. Josh seguía frente a la pantalla; pétreo, inmóvil, mudo. No comprendía cómo había llegado a ese punto. Su bloqueo mental era tan brutal, que no era capaz de seguir una linea más. Su mente no daba más que para una "f" que allí seguía; tras el maldito cursor del procesador de texto. Y no era capaz de terminar la palabra. Sólo aquella consonante labial fricativa sorda. F. Y no más. Sus dedos; amarillentos de infinidad de cigarros consumidos entre los mismos, se encontraban fijados al teclado, sobre ellos, desafiando a un cerebro vacío de inspiración, mudo de iniciativa, vacuo de pensamiento. Sólo importaba la "f". No recordaba las más de cien páginas anteriores, ni tampoco quería hacerlo. Seguro que estaba bien. Y aquella "f" se pulsó por alguna razón; motivo suficiente como para no avanzar hasta deshacer el entuerto. "F" de desolación. "F" de vacuidad. "F" de bloqueo. Consiguió despegar una de sus manos del teclado para recolocarse sus gafas, y así dar tregua a las precoces llagas que le estaban apareciendo en la nariz de tener puestas las mismas tanto tiempo. Tras aliviar aquel dolor nasal, pasó la mano por su faz; enjuta en una barba deforme, con varios claros y desaliñada. Era un esperpento. Levantó la vista del monitor por unos segundos y miró hacia su cama. Completamente deshecha. Parecía el apocalipsis de una cruenta batalla. En la mesita de noche; un simple despertador analógico y un periódico de varios días que se encontraba adherido al mueble tras haber sido depositado hace varias semanas sobre café derramado. Junto al periódico, varios kleenex de intentos fallidos de masturbación inspiradora. No podía ser. Notaba cómo su bloqueo se transformaba en frustración. Cómo desde el más recóndito escondrijo de sus vénulas comenzaba a fluir odio; directamente al corazón. Mordió su labio inferior. Lo hizo con rabia hasta notar el sabor de su propia sangre. No podía seguir así. No sabía cuánto tiempo llevaba con aquella novela, pero sí sabía que debía terminarla. Y no podía.

Sintió deseos de llamar a su ex mujer, de llamar a su hija, de llamar a su editor, de llamar en definitiva a alguien que en una burda conversación le diera pie a otorgarle el significado justo a aquella "f" amenazante. Pero no podía. Apretó su lengua contra la parte interna del labio herido. Así cortaría la hemorragia. Observó por última vez a su enemiga consonante y apagó el monitor, dejando como única banda sonora de la habitación el inconstante ruido de la refrigeración del microprocesador. Tras levantarse, se dejó caer en el desvencijado colchón de la cama, mirando hacia el techo. Arriba, sólo suciedad, humo de tabaco reconcentrado y una triste y desnuda bombilla de 60 watios. Hoy había perdido la batalla. Retiró el periódico de la mesa, no sin comprobar antes cómo las páginas iniciales habían pasado a formar parte del barnizado de la misma. Abrió por la página de sucesos. Un famoso escritor había aparecido ahorcado en el cuarto de baño de su triste estudio de 30 metros cuadrados. Como el de él. No pudo evitar esbozar una ligera sonrisa. Menudo imbécil. El libro más importante de su vida y no lo había terminado. Volvió a dejar el periódico sobre la mesa y se puso boca abajo. Su musa inspiradora se estaba retrasando, pero mañana seguro que estaría en su mente. Y podría terminar su novela.

En el silencio de la noche, el ruido del ordenador se entremezclaba con el vaivén de la soga yacente en el cuarto de baño como último vestigio de lo que Josh hizo. Su alma, condenada por siempre, sufriría con la eterna búsqueda; día sí y otro también, de la dos letras que le faltaban a su novela; relato de vida que decidió terminar por su mano sin ponerle el broche que sólo Dios sabe poner. Porque una novela jamás debe terminar sin un simple y escueto "f..in". Y nadie es quién para decidir cuándo ponerlo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

wowowowowowowowowwow.... ya tengo ganas de leer y releer esa novela... y no, no le pongas fin para así poder esperar una segunda y tercera y cuarta y... partes...

Anónimo dijo...

Por cierto soy Elisa.

laflordelmal dijo...

Siento ser tan tiquismiquis pero... apocalipsis es masculino ("el apocalipsis")

Alexander Moody dijo...

Buen apunte. Soy consciente de ello. Sólo que las horas cuando escribo no son las más lúcidas. Y debo andar con el corrector.

De tiquismiquis nada. Yo soy peor en ese aspecto.